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Adjuntas Pueblo Solar

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Casa Pueblo comenzó a trabajar para transitar a energía solar en 1999 con la instalación de cinco paneles en su sede. El ejercicio de transformar el sistema energético permitió que la sede de la organización se convirtiera en un oasis energético para las comunidades vulnerables de Adjuntas, durante la emergencia del huracán María y en los meses siguientes, cuando las familias no tenían acceso al servicio de energía.

Esta propuesta se enfoca en la transición a energía limpia y segura desde la producción en el lugar de consumo, o sea, sobre los techos de los hogares como ruta hacia la democracia energética. De esta forma, los residentes de Adjuntas tienen la posibilidad de disfrutar de los beneficios de sistemas de energía limpia y comenzar a ver cómo podría ser Puerto Rico en un futuro, si enfocara sus esfuerzos en el sol como combustible primario.

Características técnicas de la propuesta

Instalación de más de 2.000 módulos solares con sistemas de almacenamiento independientes y tres microrredes solares (dos en el centro urbano y la microrred de Casa Pueblo que incluye a Radio Casa Pueblo y el Cine Solar). 

Las instalaciones son variadas. Por ejemplo, Casa Pueblo tiene instalados 45 módulos solares de 290 vatios para una potencia de 13 kW con 38.4 kWh de almacenaje en litio, mientras que el conjunto de microrredes urbanas cuenta con 800 paneles solares y, pronto, con la instalación de un megavatio de almacenaje en litio. Los cucubanos constan típicamente de seis paneles de 300 watts, un inversor de 5.500 watts con un controlador integrado de 100 amperios y cuatro baterías en gel, para un total de 12 kilos de reserva. Los colmados, ferretería y otros varían dependiendo de la demanda energética.

Procesos productivos, comunitarios, ambientales, o actividades económicas que fueron impactadas de forma positiva con la implementación de la experiencia comunitaria de TEJ

El barbero solar, de una tarifa mensual de $80, ahora paga el mínimo $5, es decir, el equivalente a 1.5 días de trabajo de su jornada mensual. Las casas solares ‘cucubanos’ tienen economías de $20-40 mensuales mientras algunos comercios en el municipio se benefician de economías de más de $400 de su factura mensual por generar su propia energía solar en sus techos.

Por su parte, la micro red solar del centro urbano permitirá retener en la economía local sobre $60.000 anuales. Además, en tiempos de tormenta o apagones recurrentes del sistema centralizado, el costo evitado por compra de combustibles para generadores eléctricos también representa un impacto económico significativo así como la prevención de pérdida de alimentos o que se interrumpan los cuidados médicos en el hogar.

Personas beneficiarias de la experiencia
  • 109 mujeres
  • 111 hombres
  • 50 adolescentes y jóvenes
    (entre los 12 y 18 años)
  • 50 niñas y niños
    (entre los 0 y los 12 años)
  1. Acceso a energía limpia para poblaciones vulnerables.
  2. Fomentar activación económica y abordar la pobreza con una cultura de responsabilidad social y ecológica.
  3. Ser referente para impulsar el cambio de un modelo centralizado de combustibles fósiles a uno -en hechos- de generación en el punto de consumo con aprovechamiento fotovoltaico.
  1. Dentro de los retos enfrentados a través de la experiencia de construcción de “cucubanos” se encuentran el acceso a materiales, particularmente en la etapa post huracán María. Puerto Rico depende de la importación de materiales y equipos desde Estados Unidos lo que demandó una coordinación compleja con apoyo de la diáspora.
  2. Otro de los retos está relacionado con el ensamblaje de sistemas solares en áreas remotas de Adjuntas y en casas en cuyos techos son de zinc o madera. Cada proyecto implica coordinación y adaptación de modo que el sistema que se instale responda a las necesidades de la familia.
  3. De igual manera, un reto que se presenta constantemente es el mantenimiento y cuidado de los equipos. En un inicio, las baterías a las que Casa Pueblo pudo acceder demandaban mayores cuidados, como el uso de agua destilada. Por tal motivo se requerían mayores esfuerzos y un monitoreo constante para evitar el deterioro o mal uso. Actualmente las baterías son más avanzadas y no necesitan este mantenimiento, por lo que la educación se enfoca en que la población se empodere y aprenda a gobernar su energía.
  4. Finalmente, el gobierno siempre amenaza con la posibilidad de un impuesto al sol y suele añadir requisitos innecesarios que hacen que las instalaciones sean más costosas. Con la privatización de la transmisión y distribución de energía eléctrica en el país, también existe una contradicción entre la empresa privada, de la cual su ganancia depende de la venta de energía con la gente produciendo su propia energía.
Participación de mujeres en la experiencia comunitaria TEJ

El esfuerzo de Casa Pueblo ha involucrado mujeres en distintas etapas del proceso, desde identificar necesidades y coordinar con la comunidad, hasta la toma de decisiones. De igual manera, se han involucrado en documentar las experiencias y coordinar el proceso de instalación con colaboradores y suplidores de servicios de Casa Pueblo.


Por último, mujeres han sido parte del proceso de instalar paneles solares en el pueblo de modo que estas puedan familiarizarse con los sistemas y aprender para replicar en un futuro en otros lugares. De seis instaladores, tres eran mujeres. Para más información ver “Las mujeres y la energía solar: historias de lucha en la montaña”

Incidencia de la experiencia comunitaria de TEJ en política pública

Impulsaron medición neta en el 2007, fueron los primeros en interconectarse a la red, el Departamento de Vivienda impulsa ahora una versión de “cucubanos” solares para poblaciones desaventajadas, consultados por FEMA, HUD, el Departamento de Energía EEUU, políticas en desarrollo por el Congreso federal para la reconstrucción del sistema eléctrico de Puerto Rico.

Más información: