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Pedales que alimentan el alma

Desde hace una generación atrás o tal vez desde mucha otras, el maíz ha hecho parte de la cultura de la familia, hemos aprendido a respetarlo, a valorarlo, a cuidarlo y a saborearlo, es normal encontrarlo directamente en al menos 1 de nuestras raciones alimenticias del día y en otras cuantas de manera indirecta porque las gallinas madrugan a buscar el desayuno. Así que la familia produce y procesa el maíz que consume, por tanto, hay que desgranarlo para almacenarlo y todos los días moler el que se va a consumir.

Estas son labores que ejecutan las mujeres y que no son muy atractivas para los niños. Somos una familia numerosa así que moler arepa pa todos es un esfuerzo y ni hablar de otra preparaciones como tamales, siempre se ha molido, en el molino tradicional, operado a fuerza física de puro brazo, en una ocasión adquirimos un molino operado con un motor eléctrico, pero la mami sufrió un pequeño accidente y además su uso se reflejaba en la factura de la energía eléctrica y en el desgaste de las piezas del molino, por tanto, dejó de ser sostenible su uso.

Un día no sabemos dónde ni cómo, tal vez en algún intercambio con otra comunidad, llegó a nosotros información de un bici molino, lo pensamos, lo analizamos y la curiosidad nos llevó a probar, así que con una chatarra de bicicleta que teníamos que amarrada con cabuyas, alambres y sujetada con maderas, se convirtió en la que fue nuestra primer ensayó de bicimolino, era todo un cacharro, pero sirvió para evaluar este tipo de tecnología y para darnos cuenta de que a los niños se les hacía atractiva la molienda.

Ahí inició la investigación y adopción de la bicimáquinas, una tecnología que nos ha permitido integrar diferentes conocimientos, de cada uno de lo miembros de la familia, porque se necesita saber el grosor ideal de la materia prima según la preparación a realizar donde es experta la mami, pero también como se desarma un pedal cosa en la que los muchachos a punta de experiencia y varada tras varada han aprendido, por otro lado el ingenio y creatividad de otros también se hizo necesaria para lograr integrar la fuerza física con la mecánica y hacer ahora una desgranada y una molida un divertido el trabajo.

Identificamos que nuestra propuesta nos permite crear un proceso energético circular sostenible, toda vez, que la actividades desarrolladas en las bici máquinas, principalmente el desgranado y/o molienda del maíz, se hacen posible empleando la energía física producida por el cuerpo humano que se potencializada al entrelazarla con la energía mecánica del pedaleo de la bicicleta, energía que es recuperada cuando consumimos los alimentos allí procesados (mayormente maíz), además porque nos permite conservar la tradición culinaria de la familia (no harinas procesadas) la autonomía, la seguridad, y sobre todo la soberanía alimentaria que por décadas ha representado el maíz para la comunidades campesinas, resaltando también que la producción de maíz, viene de sistema agroforestales y que sus subproductos son empleados en otros procesos energéticos de la finca (ALMA libre, segunda exhibición virtual de experiencias comunitaria de TEJ).

Características técnicas de la propuesta

Las bicimáquinas, son equipos diseñados a partir de la deconstrucción de una bicicleta, en nuestro caso nos centramos en el diseño principalmente de equipos para el procesamiento de maíz, como son el bicidegranador para separar el maíz seco de la tuza, este puede alcanzar un rendimiento de hasta una tonelada de maíz al día, en comparación con el desgranado manual que dependiendo de la variedad de maíz solo llega a 3 arroba por persona al día se puede decir que la eficiencia es excelente, teniendo en cuenta que solo necesita el buen ánimo del operador.

Por otra parte, está el bicimolino, para moler mazorca, maíz seco, maíz cocido, café, cacao, yuca, etc. Tiene la eficiencia de un molino operado por un motor eléctrico de 2 caballos de potencia.

Son construidas mayormente a partir de reciclaje de bicicletas, que se toman y se evalúan parte a parte para ser separar y definir qué partes tienen condición de ser utilizadas, posteriormente se fijan a un mueble metálico para darle estabilidad y poder integrar los movimientos que requiere el molino con los del pedal de la bicicleta, el funcionamiento mecánico y el mantenimiento de estos equipos es igual al de una bicicleta.

Trabajamos en el ajuste de algunas bicimáquinas como la bicilicuadora y en el diseño e investigación de otras bicimáquinas, como bicilavadora, bicimáquina para despulpar y lavar café

Procesos productivos, comunitarios, ambientales, o actividades económicas que fueron impactadas de forma positiva con la implementación de la experiencia comunitaria de TEJ

La disminución en cuanto al consumo de energía principalmente eléctrica es significativa, porque en la familia hay que moler todos los días, tal vez lo que representa 10000 a 20000 pesos mensuales en kilovatios. Además de permitir el procesamiento de alimentos sin depender de los procesados. Abastecimiento de energía y alimento a nivel local.

Personas beneficiarias de la experiencia

3 mujeres, 4 hombres, 1 adolescente y jóven (entre los 12 y 18 años), 2 niñas y niños (entre los 0 y los 12 años)

  1. Eficiencia en la ejecución de labores como la molienda y desgranado del maíz.
  2. Aprovechamiento de materiales en desuso (parte de bicicletas).
  3. Integración de la energía física con la mecánica en pro del buen vivir.
  1. El principal problema al que se enfrentan en la implementación de la experiencia es la falta de conocimientos en temas de soldadura metálica y la resistencia de algunas piezas metálicas extras que se emplean, cuando se someten a presión de fuerza.
Participación de mujeres en la experiencia comunitaria TEJ

Las mujeres de la familia han hecho parte del equipo de diseño y construcción de cada una de las bicimáquinas, además de estar en la parte de operación cuando estas ya están en operación.

Incidencia de la experiencia comunitaria de TEJ en política pública

Es una experiencia que les ha permitido generar autonomía en el diseño de nuestra propia tecnología ajustada a sus necesidades, también les ha generado autonomía energética y además apalanca su proceso de soberanía alimentaria.