Saltar al contenido

Área de Transición
Energética Justa

  • Relaciones que integran diversos usos de la energía (Rescate de saberes tradicionales, soberanía y seguridad alimentaria, el alimento como elemento esencial para la transición energética justa)

Con Sabor a Monte es una iniciativa de investigación comunitaria que nació a finales del 2018, como una apuesta participativa para revitalizar y recuperar las recetas y saberes gastronómicos ancestrales de las y los habitantes de la comunidad de Palo Altico. Durante la pandemia del Covid 19 se logró materializar y postular la iniciativa a la convocatoria “Comparte lo que somos 2021” del Ministerio de Cultura, desde la cual se dio inicio a la serie de Podcast “Con Sabor a Monte” y el diseño de un recetario digital de recetas y platos tradicionales de la subregión Montes de María. Centrarse en los alimentos y los saberes y prácticas asociados a ellos, les ha permitido reencontrarse con los distintos ecosistemas que componen su territorio, así como con los distintos seres que lo habitan. 

Esto les ha permitido repensar nuevas formas de relacionamiento con la tierra y la comida como eje central de donde se obtienen las energías diarias. Desde sus inicios se han vinculado al proceso de investigación, cocina y revitalización agroalimentaria diversas personas y sus saberes, lo cual ha permitido desarrollar diversos procesos de juntanza comunitaria con sabedoras, cuidadores y matronas guardianas de los saberes alimentarios tradicionales del territorio.

Con Sabor a Monte es una iniciativa de carácter comunitario que trabaja desde las comunidades y con las comunidades, tiene un enfoque participativo que permite articular diversos conocimientos agroalimentarios de las personas que habitan la subregión de Montes de María, especialmente en el municipio de María La Baja. 

Su equipo base está conformado por sabedoras, sabedores, cuidadoras y cuidadores de la región, así como jóvenes profesionales del territorio, dedicados a la investigación comunitaria de los saberes alimentarios tradicionales de sus comunidades. De esta manera se generan diálogos interdisciplinares que agrupan disciplinas como: la geografía, la psicología, la filosofía, la etnoeducación, la comunicación, la agroecología, la medicina tradicional y la partería, que posibilitan abordar la variabilidad de relaciones energéticas que tiene el alimento con los niños, niñas, jóvenes, adultos y ancianos que componen las familias étnico-campesinas que habitan la región. 

Así mismo, se articula con otras organizaciones del territorio para el intercambio de semillas y saberes, así como para realizar trabajos comunitarios conectados que permiten entender la diversidad cultural, de recetas y de relacionamiento con los alimentos. 

Inicialmente, se hace un sondeo de las plantas y alimentos usados para la preparación de alimentos tradicionales, posteriormente, se realiza una investigación que incorpora el diálogo con sabedoras y sabedores de la comunidad, así como la búsqueda de fuentes bibliográficas e históricas respecto al alimento, su descripción botánica, usos, modos y zonas de siembra, recetas, valor nutricional y demás aspectos pertinentes. 

Producto de este trabajo se elaboran guiones que luego son grabados en formato podcast por el equipo de Con Sabor a Monte. En el proceso, se recuperan las semillas de las plantas que incorpora la investigación u otras que puedan conseguirse, estas semillas son donadas a familias campesinas de la región para su cultivo y posterior recolección, con el objetivo de que eventualmente se puedan obtener más semillas agroecológicas que puedan ser compartidas con muchas más familias campesinas para su conservación en los territorios. 

De igual forma, se hace una difusión por redes sociales en formato de video, imágenes, ilustraciones, etc., respecto a los alimentos, además, se comparten las recetas y formas de preparación para incentivar su replica en las comunidades y otros lugares del territorio nacional. 

Con la iniciativa se han beneficiado y fortalecido los procesos de reactivación de la siembra de semillas criollas y la vinculación de estas semillas a la alimentación de las familias campesinas. Así mismo, se ha logrado crear y nutrir bancos de semillas comunitarios, al igual que se han robustecido los patios productivos de las familias campesinas que han sido receptoras de semillas recuperadas, las mismas que aportan sus saberes al proceso de investigación agroalimentaria respecto a las relaciones de los alimentos con la salud, la energía, la alimentación, la soberanía y seguridad alimentaria. 

A la par se ha venido posicionando a nivel local formas de hacer memoria histórica, cultural y agroalimentaria respecto a saberes gastronómicos ancestrales, sus orígenes, sus formas y luchas que les acompañan, lo cual da cuenta de que en sus territorios el alimento representa un insumo energético que es la base para llevar a cabo iniciativas de exigencia de justicia, encuentros comunitarios o, como en el pasado, para poder llevar a cabo las recuperaciones de tierra en las comunidades montemarianas. Mostrando cómo las relaciones energéticas pasan de forma diversa por los alimentos y el suelo.

Personas beneficiarias de la experiencia
  • 31 familias
  • 38 mujeres
  • 39 hombres
  • 19 niños y niñas (entre 0 y 12 años)
  • 10 adolescentes y jóvenes (entre 12 y 18 años)

Esta estrategia les ha permitido reconocer y recuperar los saberes, alimentos y semillas tradicionales que desaparecieron a causa del conflicto armado y las desigualdades estructurales que afectan a sus comunidades. Así mismo, han logrado encontrar cerca de 6 tipos de semillas nativas que no se encontraban desde hacía más de 30 años en las comunidades rurales de María La Baja, entre ellas: varias variedades de frijoles, entre ellas 6 clases de Guandú y una variedad de ñame. 

También, les ha ayudado a reconocer con mayor profundidad el territorio que habitan y entender la relación que tienen con los alimentos de manera distinta, esta vez, vislumbrándolos y sabiéndolos como fuente indispensable para la vida de los seres vivos en la tierra, así como medio de resistencia y lucha por la justicia socioambiental, otras apuestas energéticas, la seguridad y soberanía alimentaria; asegurando el acceso a alimentos frescos y sanos a las familias campesinas que potencializa las economías étnicas, campesinas y familiares de la región.

  1. Se ha logrado recuperar la memoria alimentaria de algunas formas y usos tradicionales de relacionarse con los alimentos. 
  2. Se ha logrado recuperar semillas criollas y compartirlas con las familias que hacen parte de este proceso comunitario. 
  3. Con Sabor a Monte les ha permitido tejer y articular saberes ancestrales que se anclan a su identidad como comunidades étnico-campesinas sobre el alimento y la relación fundamental que se tiene con este, como un todo articulado con la naturaleza.
  1. La falta de algunos recursos o insumos físicos para la elaboración del trabajo comunitario han dificultado el curso de la experiencia. Adicionalmente, la situación de seguridad de las comunidades y la distancia física que hay, en algunos casos, de unas a otras, ha hecho que la tarea de llegar e hilar profundo sea más complicada.

Las mujeres son una parte fundamental de Con Sabor a Monte, de hecho, dos de lxs confundadorxs son mujeres. Ellas siempre han estado presentes, tanto en la toma de decisiones para el desarrollo de la iniciativa como en el trabajo articulado en los territorios. 

A la par, gran parte de los saberes sobre el alimento y sus usos proviene de las mujeres, las protagonistas, son madres, abuelas e hijas que han heredado un cúmulo extraordinario en torno al alimento. Esta iniciativa tiene, dentro de sus orígenes, la intención de poner la voz y conocimientos de las mujeres rurales en el centro, así como también de contribuir a que sus proyectos de vida sean llevados a cabo. Por ello, también han apoyado en la gestión de inscripciones a universidades, becas y al reconocimiento de sus saberes comunitarios, tanto en términos de dar crédito a las matronas y sabedoras que les acompañan, visibilizar su labor y luchas políticas, como, cuando ha sido posible, reconocer su trabajo de forma económica.