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Huerta Santa Helena, creadores de suelo

Área de Transición
Energética Justa

  • Eficiencia energética
  • Cambio de patrones de uso y consumo energético
  • Relaciones que integran diversos usos de la energía

El proceso nace con la iniciativa de Myriam, una vecina del barrio La Perseverancia,  quien al ver el espacio que tenía Elena en el patio de su casa le propone aprovecharlo para el cultivo. Al obtener la primera cosecha de maíz y tomate, empiezan a reconocer el potencial que tienen estos espacios de las casas para la agricultura y para la producción de su propio alimento. Deciden entonces proponerle al cura de La Perseverancia que dentro de los cursos que la iglesia ofrecía a la gente del barrio, realizaran uno de agricultura para poder capacitarse, continuar con el cultivo que habían iniciado e involucrar otras personas del barrio para que también empezaran a sembrar en sus casas. Es así como en el 2007, en el marco de la formación técnica del SENA, nace la Escuela de agricultura urbana, integrada por 70 personas de La Perseverancia, San Martín y  otros barrios de la ciudad. 

La escuela se desarrolló en dos espacios: Las clases teóricas se daban en la iglesia y la práctica en la casa de Elena, allí sembraban en el suelo y también se recolectaban los residuos orgánicos de todos para elaborar el compost. En la iglesia, en cambio, al no contar con suelo de tierra, se adaptaron los cultivos en camas elevadas, y se sembraron varias hortalizas. La siembra donde Elena se hizo con maíz, fríjol, arveja, habas y  habichuela, pero cuando llegó el momento de cosechar, las plantas solo produjeron las vainas; el grano no había crecido porque las raíces del ciprés que está en el patio de la casa impidieron que estos cultivos prosperaran. Lejos de abandonar el proceso, echaron mano de las estrategias aprendidas y resolvieron instalar también donde Elena las camas elevadas como lo habían hecho en  la iglesia, y, de esta forma, continuaron con el cultivo. 

Después del proceso del SENA las personas comenzaron a sembrar en sus casas, sin embargo, algunos propusieron seguir cultivando donde Elena porque el espacio en sus casas era muy pequeño. Eran aproximadamente 20 personas las que se reunían todos los sábados a trabajar la huerta y se beneficiaban del alimento para sus familias. 

Más adelante este grupo se vinculó a otro proceso con la alcaldía local, donde  tuvieron nuevos aprendizajes, fortalecieron sus conocimientos y mejoraron la infraestructura de la huerta, pero esto comenzó a generar cierta dependencia y cuando las ayudas de las entidades se acabaron, la gente dejó de ir a la huerta. 

De lo que se sabe, actualmente, aparte de Elena, 6 personas continuaron el proceso de cultivo en sus casas.

La huerta ocupa el espacio donde antes era el patio de la casa, tiene 80 metros cuadrados, de los cuales aproximadamente la mitad se encuentran con cultivos.

Para la producción de compost se han elaborado tres contenedores, juntos ocupan 8 metros de largo y cada uno tiene 120 cm de ancho por 70 cm de profundidad. Estas composteras reciben semanalmente 40 kilos de residuos correspondientes a los residuos que recolectan las  familias que contribuyen a la huerta. 

Las camas de cultivo son 4, fueron elaboradas en madera, forradas en plástico y cuentan con un invernadero que ayuda a su protección. Cada una tiene 9 metros de largo, 70 cm de ancho y 30 cm de profundidad, esto último  teniendo en cuenta que en la huerta se cultivan hortalizas, para lo cual no se requiere mucha profundidad. 

Las camas tienen capacidad para cultivar variedad de hortalizas para proveer el alimento de las 8 familias y ocasionalmente el de algunos vecinos. Dentro de la variedad de hortalizas se encuentran: acelga, apio, kale, pimientos, tomate, perejil, remolacha,  algunas frutas, aromáticas como hierbabuena, albahaca, manzanilla, romero, poleo, ruda, entre otra variedad.También se cuenta con macetas para plantas ornamentales. 

Para la recolección de aguas lluvias se cuenta con 5 tanques de 250 litros cada uno, 4 tanques de 200 litros y hay canales para reciclar el agua. Aunque los baños tienen cisternas con agua potable, la descarga se hace con agua reciclada de actividades de aseo. 

Al lado de la zona de cultivo se acondicionó una cocina abierta para la preparación y actividades de exploración con los alimentos de la huerta. Lo que identificamos aquí como tecnologías hace referencia a un ciclo de técnicas y prácticas que se vinculan con la experiencia de creación de suelo, y a partir de las cuales, se organiza el día a día en la huerta Santa Elena. 

  • Creación de suelo a partir de compost tipo lasaña  
    Se trata del proceso en el que los residuos orgánicos que se producen cada día en las casas son transformados en material aprovechable conocido como compost, este es el abono orgánico que aporta nutrientes a la tierra, creando un sustrato con condiciones favorables para el cultivo de las plantas y las hortalizas de la huerta.

    El compost tipo lasaña es una técnica que se ha desarrollado en la huerta Santa Elena, fue bautizado así en la experiencia de la huerta porque se realiza por capas, alternando tierra, residuos orgánicos y material seco como cartón, servilletas y cubetas de huevo. Esta capa de material seco permite que el lixiviado, ese líquido que se va soltando en el proceso de descomposición de la materia, se absorba y se integre de manera controlada aportando nutrientes, fertilizando el sustrato y haciendo que la transformación de los residuos sea más rápida. 
  • Camas de cultivo 
    La agricultura urbana ha sido pensada para que el alimento pueda producir y crecer sano en cualquier espacio. Por eso se realiza en contenedores pequeños, elevados, creando suelo. Estas camas se implementan especialmente en las casas o lugares donde no se cuenta con espacios de tierra para la siembra, o cuando el suelo que existe no es apto para el cultivo, como ocurrió inicialmente en el patio de la casa de la huerta Santa Elena, que, aunque comenzó  con una producción de maíz y otras hortalizas, más adelante, al intentar sembrar otros alimentos, su cosecha no prosperó,  por eso decidieron entonces implementar las camas de cultivo con el sustrato del compost.
  • Agricultura de poda 
    La agricultura urbana, al realizarse en espacios pequeños, no es una agricultura de arranque, ya que  busca que la cosecha del alimento se mantenga a través de la poda de las partes de la hortaliza o planta que se van usar para el alimento, permitiendo prolongar la vida del cultivo y la provisión de alimento para el consumo diario.  
  • Laboratorios de cocina 
    El cultivo en la huerta provee de alimento a Elena, su familia y también a los vecinos vinculados a la experiencia. Es así,  como el trabajo de la huerta se extiende a la cocina, la cual se realiza con los alimentos cultivados en casa. Actualmente la cocina de Elena es un espacio de conocimiento, exploración y creación con el alimento y la salud. En este espacio se aprovecha el alimento con todo lo que viene, se crean recetas explorando más allá de las preparaciones conocidas.
  • Recolección y aprovechamiento de aguas
    En la huerta el ahorro y la reutilización del agua se realiza por medio de la recolección de agua lluvia usada para el riego de los cultivos, el aseo de los espacios y otras actividades domésticas; también a través de la recogida de aguas grises reutilizada para los baños y algunas actividades de aseo. 
  • Autogestión de residuos 
    El trabajo con el compost y el cultivo en la huerta conlleva a prestar mucha atención a los residuos que se generan diariamente. Esto implica pensar no solo la gestión de los residuos orgánicos, sino también la gestión de otros residuos domésticos como plástico, papel, cartón, latas, empaques o aceites, beneficiando la reducción de basura a través del reconocimiento de cada material, el manejo que se le debe dar, la circulación que se le debe dar para su reutilización y aprovechamiento fuera de la huerta y las posibilidades de reutilización en casa.

La creación de suelo plantea preguntas sobre la forma en que nos relacionamos con el medio ambiente y sobre cómo estamos comprendiendo la producción de energía en nuestra sociedad, cuestiona los patrones de consumo y la manera en que organizamos nuestra vida, es una propuesta de transformación de nuestra relación con la tierra para volver a mirar el suelo y entender la importancia de conectarse con el lugar que habitamos. 

En este sentido, desde la experiencia identifican los impactos que ha generado la huerta, transformaciones y prácticas que aportan al fortalecimiento de procesos comunitarios, productivos, económicos y del cuidado del medio ambiente como las que se mencionan a continuación: 

  • Por medio de actividades educativas, se ha impulsado el reconocimiento del potencial de la agricultura urbana para mejorar la calidad de vida y del alimento de las personas en la ciudad y su contribución a la soberanía alimentaria y energética.
  • Reconocimiento de las posibilidades del cultivo del alimento propio desde el acondicionamiento de espacios no convencionales para la creación de suelo en las viviendas de las áreas urbanas, invitando a replicar técnicas y prácticas desarrolladas en la huerta y a desarrollar iniciativas de articulación para tener diferentes productos.
  • Generación de conciencia sobre la importancia del cultivo y consumo de alimento orgánico para el cuidado del medio ambiente, los recursos naturales y de la salud del ser humano. 
  • Generación de conocimiento sobre la tierra y los procesos de cultivo de diferentes hortalizas y plantas. 
  • Mayor conciencia sobre la alimentación. La cocina de la huerta  poco a poco se ha constituído en un importante espacio de exploración, disfrute, creación que favorece el conocimiento de las propiedades, beneficios y usos de hortalizas y otras plantas en la alimentación y la medicina.
  • El reconocimiento de la importancia y valor que tiene esta experiencia para mejorar su calidad de vida en la ciudad, en sus barrios desde el fortalecimiento del tejido comunitario, ya que ha permitido conectarse con otras experiencias, colectivos, organizaciones, entidades, contribuir en su fortalecimiento, a los procesos de conocimiento e investigación,  generar proyectos y acciones colaborativas.
  • Se ha empezado a proponer otra economía que no está mediada por el dinero, sino por el intercambio de acciones, conocimientos, productos o trabajo.
  • La transformación de la relación y forma de habitar algunos espacios en el barrio.
  • Ser un referente para las experiencias de otras huertas en la ciudad para el cultivo de alimento limpio y sano.
  • Reconectar a las personas mayores con la tierra y los espacios de siembra en sus casas. 
  • Consciencia sobre el consumo y manejo del plástico y otros materiales para su reutilización. 
  • Consciencia sobre el consumo y cuidado del agua, disminuyendo la presión que se ejerce sobre este recurso.  
  • Contribuye a la sostenibilidad, generación de ingresos para Elena y su familia, que día a día está trabajando en la huerta con ella.
Personas beneficiarias de la experiencia
  • Aproximadamente 8 familias
  • Número de mujeres: 17
  • Número de hombres: 7 
  • Número de niños y niñas (entre 0 y 12 años): 3
  • Número de adolescentes y jóvenes (entre 12 y 18 años): 1

Un impacto importante en esta experiencia ha sido pasar de pensar el material que se desecha como basura, a conocerlo, clasificarlo y darle un manejo como residuo aprovechable que nutre la tierra para la producción de alimentos sanos, el cuidado del medio ambiente y la salud de las personas que se benefician de la huerta. Desde el punto de vista económico esto favorece la reducción de gastos relacionados con: 

  • La salud. Con menos frecuencia se requiere de atención médica externa o de la compra de medicamentos porque la salud mejora.
  • No hay producción de basura. No se requiere el servicio de aseo.
  • Disminución del consumo de productos empacados.
  • Ahorro al no comprar hortalizas y aromáticas para el consumo de las familias vinculadas a la huerta. 
  • Ahorro en compra  de insumos agroquímicos para el abono y el control de plagas. 
  • Disminución considerable del consumo de agua. 
  • A su vez, se posibilita generación de ingresos a partir de la venta de: 
  • Compost 
  • Productos medicinales elaborados con plantas: aceites, ungüentos, macerados.
  • Licores artesanales y fermentos: guarapo y chicha.
  • Preparaciones por en cargo de: 
  • Mermeladas, ceviches, encurtidos, mayonesas veganas, panes, postres.
  • Visitas y recorridos en la huerta.

Otros ingresos son generados con actividades como: 

  • -Taller de gestión de residuos orgánicos. 
  • -Talleres de cocina.
  1. La experiencia de creación de suelo en la huerta ha transformado la vida de Elena, su familia y su entorno social. Tener la posibilidad de trabajar la tierra permite reconocer sus cambios, los tránsitos en el proceso de siembra, crecimiento, cosecha, uso, disfrute del alimento y aprovechamiento de sus residuos para volver a la tierra y nutrirla, todo como parte de un ciclo que, a su vez, transforma maneras de pensar y vivir de las personas que se involucran en esta labor.  
  2. Transformación del manejo de los residuos orgánicos generados en las casas de Elena y sus familiares, para ser aprovechados en la huerta en la producción de compost y creación de suelo para el cultivo de alimentos limpios y sanos.
  3.  Transformación de la casa, que pasó de ser una casa habitada por una sola familia, como cualquier otra vivienda de un barrio, a ser un espacio visitado y habitado por mucha gente, que suscita el interés por conocer y aprender el trabajo de la huerta y conectar su experiencia con otras iniciativas,  procesos de conocimiento e investigación, proyectos y acciones colaborativas.
  1. El primer problema que enfrentaron fue sembrar en el suelo del patio de la casa y darnos cuenta que en este suelo no se podía sembrar, sin embargo, eso les permitió entender que el cultivo no siempre prospera en los suelos de todas las casas, pero que sí es posible cultivar a partir de la creación de suelo, instalando las camas para el cultivo, usando el sustrato de la transformación de residuos que se genera con el compost.
  2. Aunque la experiencia inicia con una comunidad motivada, que participó activamente he hizo proceso en la huerta. Con la intervención de algunas entidades se empezó a generar dependencia de los apoyos para continuar con la participación de la gente.
  3. A veces es difícil ponerse de acuerdo en comunidad, pensar que el tiempo de las personas y de la producción del alimento es el mismo para todos, pero la tierra nos enseña que cada persona es única, diferente y que, así como sucede con las plantas en el cultivo, cada quien tiene su tiempo, su ritmo y su manera de sobreponerse a las dificultades. 
  4. Los proyectos de vivienda que se están desarrollando en el barrio generan presión en la tierra, la debilitan, también reducen la luz y esto afecta la rotación de los cultivos que se guían por el sol. Estos proyectos también generan presión en la gente, en los días entre semana, en la huerta se convive con el sonido de la dinamita que usan en las construcciones que han rodeado la casa de Elena, en el barrio se siente que están encerrando las casas que quedan e imponiendo un modo de vida. Tienen temor a ser desplazados.

La huerta comienza con la iniciativa de una mujer, Miryam, vecina de La Perseverancia, quien junto con Elena se entusiasman por cultivar e impulsan el cultivo en las casas. Son ellas las que proponen hacer la escuela de agricultura urbana.

Desde el comienzo la experiencia de la huerta ha contado con la participación de mujeres, inicialmente vecinas de los barrios La Perseverancia y San Martín. En la experiencia de 16 años con la huerta se ha podido observar que el trabajo de las mujeres es muy comprometido con la semilla. Aunque no hay una línea de trabajo específica para mujeres, hoy en día la mayoría de las personas beneficiadas directamente de la experiencia son mujeres y es una mujer la que lidera los procesos. Sin embargo, el involucramiento de las personas en la huerta ha sido equilibrado entre hombres, mujeres y diversidad de personas.

Se entablado diálogo con diferentes entidades y se han involucrado en diferentes espacios, actividades, planes y proyectos de participación con:

  • La JAC de La Perseverancia
  • Entidades educativas
  • El Museo Nacional
  • Secretaría de Ambiente
  • Alcaldía local de Santa Fé
  • Casa de la mujer
  • Casa de la Paz
  • Secretaría de Salud
  • Secretaria de Desarrollo Económico
  • Secretaría de Integración Social
  • El Concejo de Bogotá
  • Instituto Distrital de Patrimonio