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Geografías mingueras rompiendo el asfalto

Área de Transición
Energética Justa

  • Cambio de patrones de uso y consumo energético
  • Relaciones que integran diversos usos de la energía

Entender que tenían que ir más allá de la crítica de los impactos de la floricultura de exportación y pensar en las alternativas ha sido el motor de los últimos años de trabajo de la organización porque las llevó al maravilloso encuentro con la agroecología. Hay relaciones distintas con las tecnologías que hacen parte de la experiencia de 13 años de trabajo de la Asociación Herrera. En este sentido han buscado que los procesos educativos dialoguen con los procesos productivos, esto se empezó a dar a partir de las reflexiones que hacían mientras desarrollaban el trabajo con las comunidades, estos contactos con las tecnologías han cambiado según los contextos de trabajo. Por ejemplo, en la zona urbana la Asociación trabajó durante 5 años, allí trabajaron huertas urbanas y utilizaron el reciclaje, tubulares, invernaderos pequeños, siembras verticales, colecta de desechos orgánicos, tuvieron un cultivo de pimentón y tomate sembrado en bolsas que en su composición traían compuestos que alejaban plagas, este proyecto lo realizaron con un profesor de la universidad Minuto de Dios. 

Foto: Giina Lara.

También, realizaron procesos de alfabetización tecnológica con mujeres y mientras enseñaban cosas básicas como prender y apagar un equipo, word, power point, tener un correo, buscar información, generaron que las mujeres investigaran temas relacionados con la agricultura urbana y que incluso conocieran experiencias de otros lugares del país y del continente, una experiencia linda al respecto fue haber enviado cartas al Movimiento Sin Tierra del Brasil y luego recibir su respuesta. 

Luego, cuando la Asociación se trasladó a la zona rural, empezó un proceso de muchos retos tecnológicos, en diferentes escalas. Se enfrentaron a la recuperación de suelo, a la necesidad de tener agua para sostener lo que iban sembrando, se enfrentaron a las lógicas de extracción que las rodeaban por cada lado y muy simbólicamente, en frente tenían un monocultivo de flores, al lado un monocultivo de papa, atrás ganadería intensiva  y al otro costado una Bodega de producción de cartón. En ese panorama, construyeron un invernadero, en este funcionó lombricultura, plantulación, vivero y lugar de resguardo y reparación de herramientas.  En la zona exterior, desarrollaron un ejercicio de huerta, una gran parte dedicada a la conservación de semillas y otra a la producción de alimentos y de plantas medicinales. En la otra parte del espacio, desarrollaron distintos ejercicios de comercialización y pedagogía: tienda ecológica, restaurante, y los fines de semana escuelas de mujeres y bachillerato campesino.

El circuito agroalimentario de la Asociación Herrera se compone de diferentes espacios de producción, pedagógicos, de comercialización y de transformación de alimentos por medio de los que se busca promover la economía desde el cuidado de la tierra, los animales y las personas que habitan los escenarios en riesgo. En la actualidad, la Asociación funciona como un motor para potenciar la economía popular en donde participan las personas que han salido y otras ligadas al escenario de la agroindustria de las flores (trabajadoras de las floras), pero también que han llegado a habitar la Sabana de Bogotá por las expulsiones continuas que se generan en el país y en la capital. 

Desde su nuestro ejercicio, han implementado diversas técnicas y herramientas reconociendo los diferentes saberes, experticias y necesidades que habitan en las comunidades participantes, impartiendo ejercicios de pedagogía en donde se plantea el reconocimiento de las problemáticas pero especialmente incentivando la construcción de alternativas, en el caso de la floricultura valoran los saberes que las personas adquirieron por medio de su trabajo y consideran que la minga, el aprender haciendo, permite que se comprenda el valor del trabajo de otra manera.  

Es por esto por lo que desde el ejercicio práctico de la agroecología y la permacultura encontraron respuestas claras y contundentes a la crisis que se evidencia en la sabana, por esto, las mingas de trabajo han sido un espacio para conocerse, reconocerse y entender que es solo desde el trabajo conjunto que pueden llegar a transitar hacia los procesos de regeneración y seguir aportando a transformar y reorganizar el territorio. 

Foto: Giina Lara.

A nivel técnico la Asociación cuenta con muchas subdivisiones, entre ellas se encuentra el espacio de la huerta en donde utilizan diferentes prácticas para su cuidado y mantenimiento de la misma, tales como el uso de herramientas con bajo impacto (azadones, machetes, arados, palas, rastrillos, bandejas de plantulación, tijeras de poda, carretilla. etc).

Estas herramientas cuando se dañan, son reparadas hasta que ya no haya una solución distinta. Otra tecnología muy importante para su proceso es la implementación y uso de semillas limpias y orgánicas pensando y defendiendo la consigna de las “semillas libres”, en este sentido, gran parte de su trabajo productivo se concentra en aguardianar semillas.

En la producción de plántulas han explorado diversos compuestos para que la producción sea mejor cada vez. Así, han hecho más pedagogía sobre la importancia de los EPP (Elementos de Protección Personal) contemplando el tema de seguridad y salud en el trabajo, en ese sentido posicionan el cuidado personal como una herramienta tecnológica importante en sus procesos. 

De igual forma, la mirada urbano-rural del territorio las ha llevado a mirar más allá de la producción en el suelo, a pensar en la importancia de la siembra elevada con estructuras en madera rescatando materiales vegetales con la finalidad de su reciclaje y utilidad, y la siembra en bolsa o macetas recicladas, esta tecnología se ha dado también porque no son propietarias de tierra, en ese sentido hacen el proyecto lo más trasladable posible, ya que han vivido diferentes experiencias. Desde la convergencia y activismo, su modelo pedagógico busca la reconfiguración de materiales que pueden verse como materiales de un solo uso, rompiendo el mito de que así tiene que ser. Las instalaciones deben contar con espacios de proyección en donde las personas que se acerquen puedan visualizar no solo la idea y el trabajo actual, sino también la trayectoria y los diferentes mecanismos que se han utilizado a lo largo del proceso. 

La minga ha sido para ellas un escenario de exploración tecnológica continua y frente a las diferentes luchas por la tierra que han tenido que enfrentar a lo largo de estos años, consideran que es la que sostiene las fuerzas ya que las reta siempre y les muestra que incluso los dispositivos más sencillos las pueden ayudar en los procesos productivos. Por ejemplo, en el último tiempo han estado utilizando un arado construido por un mayor de la vereda siendo una bicicleta vieja complementada con un gancho, lo que permite avanzar de manera más ágil en la preparación de la tierra. Por otro lado, la bioconstrucción de la lombricompostera en comunidad, pacas digestoras que les han ayudado a entender mejor el tema de la restauración del suelo, algunas mujeres de la organización preparan los biofertilizantes para la huerta y para incentivar a otras personas que quieren entrar en los procesos agroecológicos, utilizan las huertas circulares, siembran plantas específicas en lugares estratégicos para hacer control de plagas. Para ellas es muy importante la recolección de residuos de las mujeres que hacen parte de la Asociación para alimentar a sus lombrices y también es muy importante reparar las herramientas o transformarlas, en este arte, hay dos compañeros pensionados que disfrutan y mantienen vivo este buen hábito. Y por último su mayor tecnología son las manos que se intercalan intergeneracionalmente, cuando la minga es más diversa en la participación de niñas, niños, jóvenes, adultos, mayoras y mayores, la minga es más productiva, su mayor tecnología es el trabajo comunitario nutrido de un buen ambiente de aprendizaje.

Dentro de los múltiples procesos desarrollados en el territorio, tienen como referencia ciclos de formación ambientales desde la producción e implementación de herramientas pedagógicas que permiten dar paso a las comunidades en materia práctica, siendo esta la consigna central de transformación «aprender haciendo». Desde sus experiencias han logrado un alto impacto en los espacios urbano-rurales o como han venido reflexionando los “peri-urbanos”, dado a su cercanía con la tierra como apuesta política. Sin embargo, todas estas experiencias las han acercado a multiplicidad de sectores tales como: la comunidad que habita el territorio, los campesinos, la academia, las empresas, entre otros sectores que han buscado conocer acerca de la experiencia organizativa. 

Durante los últimos años le han dado el énfasis a este evento en el tema de la justicia climática porque consideran que, aunque se hable cada vez más de los impactos del cambio-climático, la pedagogía sobre este tema es casi nula en los contextos donde trabajan, a pesar de ser un factor determinante para la vida misma de las personas y los ecosistemas en la actualidad. Algunos de los procesos con los que han venido implementando estrategias económicas y pedagógicas, son los siguientes:  

  1. Comité de Soberanía y Autonomía Alimentaria Salsa, una red conformada por alrededor de 28 procesos de agricultura familiar y comunitaria, con esta red trabajan alrededor de mercados campesinos y existe una tienda virtual llamada Comamos Sano, la cual se encuentra en funcionamiento a nivel distrital. Desde este escenario se realizan encuentros para la construcción de alternativas a partir de apuestas pedagógicas y de economías alternativas, desde hace alrededor de 5 años trabajan con Sellos de confianza para el comercio justo y consciente, denominado como SIG Sistemas de Garantías Participativas, una herramienta que utilizan diversos movimientos de soberanía alimentaria. 
  2. La Asociación Herrera, también está articulada en la Red Popular de Mujeres de la Sabana, y hace parte de la Asociación Tierra para Mujeres. Estos espacios dan fuerza a la articulación regional y nacional desde organizaciones de mujeres urbanas y campesinas.
  3. Entre otras organizaciones, personas naturales, profesionales e instituciones académicas que han venido aportando a la fuerza organizativa.
Personas beneficiarias de la experiencia
  • 40 familias
  • 75 mujeres
  • 30 hombres
  • 26 niños y niñas (entre los 0 y 12 años)
  • 19 adolescentes y jóvenes
    (entre los 12 y 18 años)

La experiencia ha tenido diversos e invaluables impactos en términos de costos económicos. A nivel personal las personas asociadas han construido un hábito de autoconsumo de los alimentos que producen y transforman, esto ha generado un impacto colectivo positivo a nivel económico y de salud. Por otra parte, comercializan desde la Asociación a vecinos y vecinas de la zona urbana por medio de pequeños grupos de consumo que se han venido construyendo. También, su trabajo se ha enfocado en el ejercicio de la juntanza con otras personas productoras del territorio con el fin de generar circuitos cortos de comercialización y consumo, de esta manera han ido difundiendo más la importancia de los procesos ligados a la soberanía alimentaria.

De igual forma, la Asociación participa en redes con otras organizaciones donde se forman constantemente en temas agroecológicos y realizan mercados campesinos y populares, en ese sentido, se generan distintas economías que hacen que su proceso fortalezca su autogestión así no sea un proceso sencillo. La Asociación también comercializa en la tienda virtual Comamos Sano siendo un ejercicio complejo y muy interesante, ya que han aprendido de los Sistemas de Garantías Participativas donde la Asociación ha obtenido sellos de confianza de producción en transición agroecológica y sello de producción artesanal. Estos procesos no tienen la constancia que necesitan para ser más sostenibles y el transporte sigue siendo un gran reto, pero les ayudan a sostener las cosas básicas y la motivación de continuar.

  1. Un gran logro para la Asociación ha sido poder generar diálogos y reflexiones sobre la conexión urbano-rural del territorio y de este modo generar conciencia social y ambiental en distintas generaciones sobre las maneras como se usa la tierra y el agua.
  2. La Asociación ha logrado sostenerse en el tiempo nutriéndose constantemente del trabajo de base que permite una renovación continua del sentido del trabajo organizativo.  
  3. La Asociación ha logrado demostrar que la producción agroecológica desde los principios de la soberanía alimentaria son muy importantes en un territorio arrasado por los monocultivos, en ese sentido, pueden decir que la agroecología familiar y comunitaria en la Sabana se ha venido convirtiendo en un ejemplo de resiliencia y resistencia.
  1. Los problemas que han ido enfrentando han sido distintos en cada momento, pero uno central es ser una comunidad sin tierra, con gran apropiación territorial enfrentando las distintas formas de extracción que han invadido la Sabana. 
  2. Un problema técnico al que se han enfrentado en algunas ocasiones ha sido el desabastecimiento del agua y la carencia de un sistema de riego que les evite hacer esta labor de una manera manual, ya que implica hacer fuerza y alargar el tiempo de trabajo. 
  3. El transporte ha sido un tema complejo también, por los costos y por el acceso. 
  4. Otro problema central está relacionado con la dificultad de sostenibilidad del proceso, lo que lleva a las asociadas a emplearse en otros lugares y repartir su fuerza de trabajo en otros proyectos y/o empleos. 
  5. Además, un problema al que se han enfrentado, especialmente en el último tiempo, es que donde producen no cuentan con una vivienda,  en ese sentido solo pueden ir algunos días, eso hace que no se aproveche de mejor manera el espacio y las posibilidades del lugar.

Cabe resaltar que la Asociación Herrera es un proceso comunitario liderado por mujeres defensoras de las diversidades, en la gran mayoría de los escenarios de participación se han involucrado las madres cabezas de hogar, las mujeres mayores, así como, las niñas y mujeres jóvenes que se encuentran en ese proceso de búsqueda y crecimiento dentro de las distintas comprensiones identitarias. Las mujeres que han venido involucrándose en muchos de los casos siguen acompañando los diferentes procesos a través de los años y de esa manera se han adaptado diferentes formas de trabajo comunitario, por esto, ven como el modelo de participación las ha llevado a grandes momentos de intercambio en donde se fortalece la memoria de los territorios, su tejido social, su resiliencia convergente y participativa de otras generaciones, inyectando ópticas diferentes que dan paso a nuevas miradas y comprensiones del territorio. Desde el feminismo popular, campesino y el eco-feminismo, con los años han encontrado cercanías y espejos de la fuerza de su trabajo, permitiendo el reconocerse desde esos lenguajes, y es así como nacen grandes transformaciones estructurales frente a la participación política y constante de las mujeres en los espacios de formación y autocuidado.

La Asociación ha tenido algunas épocas de actividad en diversos escenarios de participación ciudadana. Del 2011 al 2016 se participó en el Consejo Municipal de Cultura, allí se logró incidir en algunas discusiones y apuestas respecto a temas de memoria histórica, el festival de las flores, el sentido del arte en las apuestas comunitarias. 

La Asociación también participó en el Consejo Territorial de Planeación durante dos años dando discusiones sobre el plan de ordenamiento municipal y regional, desde este espacio se posicionaron temas como el reconocimiento del humedal Moyano como un ecosistema importante para la Sabana, y se dió voz a una asamblea popular respecto a la instalación de las torres de alta tensión y la instalación del aeropuerto el Dorado II. 

La Asociación participó bastante en estos escenarios, lo que llevó a un desgaste organizativo, por esta razón decidieron trabajar desde otros escenarios, aunque consideran que lograron acercar a otras personas que dieron continuidad al trabajo en estos escenarios de participación.