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Producción de energía vital desde el aprovechamiento de residuos orgánicos

Área de Transición
Energética Justa

  • Soberanía y autonomía alimentaria
  • Aprovechamiento de la biomasa
  • Cooperación y solidaridad

La iniciativa nació en el año 2006 a raíz de varias problemáticas en el espacio público relacionadas con la disposición inadecuada de residuos como escombros y basuras, contaminación ambiental, acompañadas de problemas de inseguridad para los transeúntes. Como consecuencia de esto, la comunidad decidió organizarse para la recuperación del espacio público con el apoyo de la administración distrital y las entidades que tienen injerencia en el predio de aproximadamente 30.000 metros cuadrados.

De allí nació el proyecto productivo de la huerta en el barrio Guatiquía a la cual destinó un área de 4000 metros cuadrados. Para el establecimiento de la huerta se contó con el apoyo de la comunidad y varias entidades que proporcionaron maquinaria, recursos para la adecuación del terreno y capacitación para la creación de capa vegetal por parte de la comunidad a partir de residuos orgánicos. Fue luego de mucho trabajo comunitario que se logró consolidar el proyecto de soberanía alimentaria y nutricional, desde la agricultura urbana. 

Es así como, la experiencia de aprovechamiento de residuos orgánicos ha acompañado la iniciativa de la huerta desde su establecimiento, la cual, se ha podido dinamizar e implementar de forma organizada gracias a la constitución de la Asociación de Granjeros de Guatiquía en el año 2009. Fue a partir de esta asociación que se estableció el proyecto de capacitación y organización de la separación en la fuente de los residuos orgánicos para la continuidad de las actividades en agricultura urbana en la huerta hasta la actualidad.

Como resultado de esta amplia experiencia sobre el manejo y aprovechamiento de residuos orgánicos, Asograng ha sido invitado a participar de diversos espacios como encuentros académicos, foros internacionales y espacios institucionales para la capacitación y difusión de información en torno al tema. Además, la asociación ha participado activamente en la constitución del Acuerdo Distrital 344 del 2008 en el cual se dictan disposiciones sobre el diseño y ejecución del programa para la gestión de los residuos sólidos orgánicos en el distrito capital. Finalmente, en el año 2011, gracias a la experiencia de construcción de comunidad y cuidado del espacio público a partir del aprovechamiento de residuos sólidos orgánicos, a Asograng le fue otorgado el tercer puesto en el premio cívico por una Bogotá mejor.

Las principales tecnologías usadas dentro de la experiencia de aprovechamiento de residuos orgánicos son:

Compostaje:
esta tecnología permite convertir los residuos orgánicos en sustrato para el suelo al mezclarlos con estiércol de animales ricos en microorganismos que aceleran el proceso de desintegración del material orgánico. Esta tecnología puede realizarse de diferentes formas, bien sea en pilas o en pozos.  

La huerta cuenta con un pozo de compostaje de 7 metros de largo por 5 de ancho, con una profundidad de 1,5 metros. Dicho pozo tiene una capacidad de 5 toneladas en el que se disponen residuos de cosecha, residuos de poda y residuos no aptos para la lombricultura (cítricos). Los residuos se disponen de manera escalonada permitiendo la cosecha de abono orgánico de la misma forma en un periodo de tiempo entre 6 meses a un año. 

Paca digestora - Asograng

Paca digestora:
es una biotecnología que se desarrolla a partir de una fermentación alcohólica de residuos de cocina, mezclados con hojarasca y estiércol de animales, que se distribuyen en capas dentro de un molde de 1×1. Al comprimir estos residuos dentro del molde es posible aprovechar hasta 500 kg de residuos orgánicos y permitir la fermentación que dará lugar a la producción de un abono orgánico rico en energía y nutrientes para el suelo.

La huerta dispone de una zona en donde se elaboran pacas digestoras con el excedente de residuos depositados que no pueden ser utilizados en el lombricultivo. En promedio, dentro de la huerta se realizan 2 pacas al mes, en las que se aprovechan cerca de 2 toneladas de residuos orgánicos, que se convierten en abono orgánico en el transcurso de 6 meses aproximadamente.

Lombricultura: Esta tecnología consiste en la producción de fertilizantes a partir de residuos orgánicos, mediante el uso de la lombriz roja californiana, que se alimenta de este material y lo convierte en dos tipos de fertilizante. Por un lado, se obtiene el humus de lombriz sólido que se usa para acondicionar el suelo y la fertilización radicular de las plantas; y, por otro lado, se obtiene a través del lixiviado debidamente procesado, el humus líquido que puede usarse como fertilizante foliar para el crecimiento y desarrollo de las plantas.

Asongrang, cuenta con 7 camas de lombricultura elevadas de 1.50 mts de ancho x 6. mts de largo, construidas en madera, techadas y tapizadas con plástico para proteger las lombrices de la luz solar. Además, cuenta con un sistema de drenaje para la recolección del lixiviado que posteriormente se convierte en humus líquido. Cada una de las camas tiene una capacidad de 3 toneladas de residuos, que son convertidos en 1,2 toneladas de humus de lombriz en el transcurso de 6 meses. En ese sentido, el rendimiento final es del 40% del total de residuos, si se tiene en cuenta que parte de estos se convierten en lixiviados. Es así que, para el caso de los lixiviados, luego de su debido procesamiento, se obtienen alrededor de 25 litros de humus líquido concentrado de cada una de las camas de lombricultura.

Agricultura urbana agroecológica:
Esta tecnología permite aplicar los principios agroecológicos en el espacio urbano, bien sea público o privado para la producción de alimentos. Esta forma de agricultura se caracteriza por permitir la siembra de diferentes especies en un mismo espacio que puede ser suelo duro a través del uso de materas o recipientes, o suelo blando para el autoabastecimiento de alimentos a familias y comunidades. Además, esta tecnología permite aplicar prácticas que buscan el cuidado del medio ambiente como el reciclaje, el uso de agua lluvia, la provisión de alimento y refugio para polinizadores y la protección de diversas especies vegetales nativas y ancestrales. 

Baño seco:
Es una tecnología en la que se procesan las heces y la orina humana sin la contaminación de ninguna fuente hídrica ni corrientes subterráneas. Para ello, se hace uso de un tanque en el que se mezclan las heces con material seco como aserrín, afrecho o cascarilla de arroz y se compostan. Por otro lado, la orina se almacena en un recipiente para ser utilizada como fertilizante de especies ornamentales y arbolado. 

La experiencia tiene lugar en una huerta agroecológica de 4000 metros cuadrados de la Asociación de Granjeros de Guatiquía, en donde se aplican las diferentes tecnologías mencionadas, en las siguientes zonas:

Zonas de disposición de residuos:
En sitios estratégicos de la huerta se encuentran ubicadas 3 canecas de una capacidad de 400kg para la disposición de residuos por parte de la comunidad vecinal. Estas canecas consisten en recipientes sin fondo que permiten la circulación de agua hacia el suelo en tiempos de lluvia y se encuentran debidamente señalizadas para la adecuada disposición de los residuos. Los recipientes son desocupados semanalmente para los procesos de compostaje y producción de abonos. 

El principal aporte de esta experiencia radica en el cuidado del medio ambiente desde la reducción de la cantidad de basuras, que durante el tiempo que lleva trabajando la organización, alcanza la cifra de más de 18.000 toneladas de residuos orgánicos procesados, que han dejado de llegar al Relleno Sanitario de Doña Juana.

Así mismo, la huerta se ha convertido en un pulmón ambiental del sector, en donde se vela por el cuidado del agua y la producción de oxígeno para los habitantes; además de que se ha convertido en un lugar donde se realizan prácticas educativas, construcción conjunta de conocimiento, investigaciones, maestrías, tesis de grados de estudiantes universitarios, entre otros.

Personas beneficiarias de la experiencia
  • Las familias que se benefician directamente de la iniciativa son 10 y que trabajan en la huerta.
  • Número de mujeres 14
  • Número de hombres 10
  • Número de niños y niñas (entre 0 y 12 años) 0
  • Número de adolescentes y jóvenes (entre 12 y 18 años) 0

El impacto que ha tenido la experiencia es incalculable, va desde la transformación del territorio, que inicialmente era un botadero de escombros y basura, y actualmente es un espacio de producción de alimentos y conservación ambiental; hasta la estandarización del proceso de aprovechamiento de residuos orgánicos y la recolección de aguas lluvia con ayuda de la comunidad. Por un lado, el impacto en la vida cotidiana de las personas se ha logrado a través de la creación de nueva capa vegetal, por medio de un programa de aprovechamiento de residuos orgánicos en el que las comunidades separan desde la fuente en sus hogares, para ser procesados por medio de compostaje, lombricultura y la paca digestora.

Por otro lado, se han logrado impactos a nivel económico y de cuidado de la salud humana mediante la producción de alimentos libres de químicos para el autoconsumo, debido a que existe una tarifa diferencial para la comunidad que compra de dichos alimentos directamente en la huerta (eliminando los intermediarios, de la huerta a la mesa), en comparación con los alimentos comercializados en ferias campesinas y mercados agroecológicos que implican un costo adicional en transporte y empaque, convirtiendo esta huerta en lugar autosostenible.

  1. Gestión social: se logró la recuperación del espacio público y la reducción de la inseguridad del sector que afectaba a los habitantes de 4 barrios aledaños.
  2. Gestión comunitaria: Se logró a través de actividades educativas, la transformación de los hábitos de la comunidad frente a la separación en la fuente y disposición de los residuos orgánicos para la producción de alimentos.
  3. Conservación ambiental: se logró crear nueva capa vegetal en más de 4000 metros cuadrados del espacio público para el establecimiento de la huerta comunitaria y se ha logrado el aprovechamiento de más de 18.000 toneladas de residuos orgánicos que se convirtieron en abono orgánico y se han dejado de llevar al relleno sanitario de Doña Juana.
  1. Una labor que no ha sido fácil y que solo ha podido consolidarse después de trabajar durante varios años, es la concientización y los cambios de hábitos en el cuidado del medio ambiente por medio de la separación en la fuente de los residuos en casa por parte de la población vecina. No obstante, esto se pudo lograr a través de la implementación de actividades educativas y la construcción de acuerdos en conjunto con la comunidad.
  2. Existen muchos problemas que se han vivido en el sector y que finalmente le dan sentido y valor a la experiencia, ya que esta busca dar respuesta a los mismos a través de la transformación local. Entre los principales problemas se citan: la inseguridad, el mal uso del espacio público, la contaminación ambiental, la falta de zonas verdes, la malnutrición y la poca disponibilidad y acceso a alimentos saludables y libres de químicos. Todos estos problemas son abordados desde la organización y transformados en oportunidades de trabajo colaborativo.

La participación de las mujeres en el desarrollo de la iniciativa ha sido fundamental, con sus manos ayudan a transformar los territorios desde la separación en la fuente realizada en las cocinas de las casas por parte de las vecinas que se acercan a traer sus residuos orgánicos y a comprar los productos de la huerta. Así mismo, las mujeres participan a través la siembra en patios de casas, antejardines, terrazas, donde también se producen alimentos sanos y nutritivos, usando como principal insumo el abono orgánico producido en la huerta, a partir de los residuos orgánicos separados en casa, y lo más importante sin químicos.

Por otro lado, la Asociación cuenta con la participación de 4 asociadas que cumplen roles indispensables desempeñando cargos directivos en la organización. Además de la participación que realizan en diferentes actividades de la experiencia como: la producción de semilleros, la limpieza de los espacios, el mantenimiento de los cultivos, la separación de las semillas, la recolección y cosecha de los alimentos y la preparación de recetas caseras saludables con los productos de la huerta. Adicionalmente, las asociadas de la organización participan activamente en espacios de liderazgo comunitario y social. Por último, es importante mencionar la participación de los diferentes voluntariados vinculados a la huerta, en donde la participación de las mujeres es fundamental, entre estos, se encuentran estudiantes, profesoras universitarias y mujeres cabeza de familia, vinculadas a la iniciativa “mujeres que reverdecen”.

La huerta también cuenta con una zona de preparación de alimentos denominada “El Fogón del saber” en donde, gracias a la participación de las mujeres es posible recuperar saberes sobre recetas tradicionales y ancestrales, y crear nuevas preparaciones a partir de los productos de la huerta.

La incidencia política ha sido uno de los bastones más importantes en el desarrollo de la organización, esto se realiza en primer lugar, desde el manejo de los residuos orgánicos y la implementación de un sistema de producción de alimentos sostenible y disponible para la comunidad. Esta experiencia ha permitido lograr una transformación tanto en la cotidianidad de las familias participantes, como en la formulación de instrumentos de política pública a nivel local y distrital. 

A nivel local, la organización participó en la creación de la Red Agroecológica del Sur que reúne a 250 huertas urbanas de la localidad de Ciudad Bolívar. Gracias a este trabajo se logró crear la mesa local de agricultura urbana. De igual forma, mediante las alianzas con universidades y entidades distritales se logró crear un movimiento de agricultores urbanos que trabajaron de manera conjunta discutiendo y organizando la Red Aupa, para que fueran reconocidos y se les asignaran recursos en el Plan de Desarrollo Distrital 2016-2020. 

A nivel distrital, se logró que el Concejo de Bogotá expidiera el Acuerdo 344 de 2008 sobre separación en la fuente y aprovechamiento de los residuos orgánicos. Así mismo, se contribuyó a crear la Política Pública Distrital de Ciudadanía Alimentaria 2019-2031, en colaboración con el Observatorio de Seguridad y Soberanía Alimentaria y Nutricional y la Red Aupa, logrando que las entidades del distrito acogieran el tema de agricultura urbana y su importancia en la alimentación y el cuidado del ambiente, mediante la separación en la fuente.